TUS LÁGRIMAS LE IMPORTAN A DIOS

 
“Tú sigues todas mis penas, has recolectado todas mis lágrimas en tu botella, has anotado cada una en tu libro” Salmo 56:8

Recuerdo cuando iba al sitio donde venden cosméticos unas semanas después de que mi hija Esperanza falleciera y preguntaba si la pestañina que iba a comprar se correría si lloraba. La vendedora me aseguraba que no y luego preguntaba con una sonrisa en su voz:  “¿Va a estar llorando?”

 Si, le contesté. Yo raramente lloraba pero ahora las lágrima están muy cerca de la superficie esperando a ser liberadas. Es como si hubiera un sitio roto dentro de mi donde las lágrimas están guardadas. Dejarlas salir ha sido la única forma de liberar la presión del dolor.

 Además de alivio,  hay también una incómoda pérdida de control que acompaña a las lágrimas, no es así? algunos ven las lágrimas no solamente como la pérdida de control sino como ausencia de fe. Es como si la manifestación física de las lágrimas diera la evidencia de una deficiencia espiritual. Si nuestra fe fuera tan grande o suficientemente profunda o desarrollada, nosotros simplemente no estaríamos tan tristes. Es como si pensáramos que las realidades espirituales pueden borrar las heridas de ser humanos.

 Pero cuando has perdido algo o a  alguien que tiene valor para ti, cuando has sido forzado a dejar ir un sueño o vivir dentro de una pesadilla; esto es algo por lo cual estar triste, así que permítete estar triste.

 Ahora, Dios no rebaja ni descarta tus lágrimas. Ellas son preciosas para El, porque tu eres precioso(a) para El. En efecto, cuando Dios revela apartes de la culminación de la historia humana; en el punto cuando se revele completamente y esté lleno de dignidad y gloria, El incluirá como algo central esta promesa en Isaías 25:8 “El Dios soberano enjugará las lágrimas de todo rostro”.

 Coloca en tu mente ahora al Dios del universo acercándose suave y amorosamente a enjugar tus lágrimas. El no las ignora o te dice que si tú verdaderamente tuvieras fe, no llorarías. El las enjuga, y Apocalipsis 21:4 nos dice que no solamente El enjugará nuestras lágrimas, sino que El removerá toda la tristeza que las causa.

 El plan de Dios para el futuro es destruir el mal que te ha traído tanto dolor y luego vivir para siempre contigo en el lugar que amorosamente ha preparado donde no habrán más lágrimas.

 Mi recolector de lágrimas, algunas veces pareces estar muy lejos, es duro para mi entender que estás triste conmigo. Dame la fe para verte ahora a mi lado y para ver el futuro en el cual tu mano enjugará mis lágrimas para siempre.

 Lee el Salmo 56. Haz una lista de lo que David determinó hacer a pesar de sus lágrimas.


Traducido del libro "HOPE" de Nancy Gutrierie

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