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           “Lloro con el dolor, aliéntame con tu palabra". Guárdame de mentirme a mí mismo, dame el privilegio de conocer tu Ley. He determinado vivir bajo tu ley." Salmo 119: 28-30

 

Cuando estamos heridos, pareciera como si todo el mundo quisiera arreglarnos, y lo que sigue es recibir consejos. Amigos bien intencionados y familia nos dicen lo que debemos hacer y sentir, solo añadiendo más a nuestra confusión. Luego, una voz dentro de nosotros también nos habla. Los pensamientos dolorosos que están en la cabeza cuando la herida es honda: "Nunca podré ser feliz otra vez, mi vida se acabó, estaré solo por siempre, Dios no me ama, Dios debe estar castigándome, soy un completo fracaso".

El salmista tenía que reconocer esta voz y darse cuenta que era una voz en la que no podía creer: "Guárdame de mentirme a mí mismo" decía. En medio del dolor personal, él estaba desesperado por la verdad y vivir la verdad. El sabía que las emociones nos mienten y que la gente nos engaña, pero que la Palabra de Dios nos habla la verdad que estamos buscando desesperadamente, aunque estemos llorando de pena.

¿Cómo podemos guardarnos de mentirnos a nosotros mismos en medio del dolor?

En lugar de creer esa voz interior que nos dice: "Dios no tiene cuidado de mi", nos fijamos en el Dios que vemos a través de las escrituras, quien amorosamente cuida de los suyos. Aún cuando nuestros sentimientos nos dicen: "Nunca me sentiré bien otra vez", nos sostenemos fuertemente en la verdad de que Dios sana el corazón quebrantado, cubriendo con vendas sus heridas (Salmo 147: 3)

¿Estoy hablando de negar nuestros verdaderos sentimientos citando burlas y clichés? De ningún modo.  Honestamente, resiento cuando alguien pareciera patear mi cabeza con textos bíblicos de forma que pareciera que no valorara mi herida y no tuviera en cuenta mis preguntas profundas.

Estoy hablando de confrontar nuestros miedos reales, sentimientos y pensamientos con la verdad de la escritura. Estoy hablando de ir más profundo en la palabra de Dios para descifrar quien es El y Sus propósitos para el mundo y nuestras vidas.

La verdad alivia nuestros miedos, cambia nuestros sentimientos y da forma a nuestros pensamientos. La verdad es lo que necesitamos más, cuando la herida es más profunda.

Usted podría caminar conmigo a través de la escritura durante el próximo año buscando la verdad que alivia su alma.


 
La fuente de lo que es verdad. Yo desesperadamente necesito el ánimo que solo puede venir de tu Palabra. Abre mis ojos a las verdades que pueden desaparecer las dudas y el desaliento que siento por las mentiras que escucho.

 
Ahondando en el tema: Lea el Salmo 119 tanto como le sea posible. Note los beneficios de estudiar y saber la Palabra de Dios cuando está herido. ¿Qué le pregunta el salmista a Dios que usted también desee preguntarle?

 


                                                                                                   Traducido del Libro "HOPE", escrito por Nancy Gutrierie